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Guía · Hice mi bonsái

Bonsái en verano: agua, sombra y el calor de tu clima

Por Emmanuel Sato, autor de Hice mi bonsáiActualizada el 29 de septiembre de 20265 min de lectura

Un bonsái en verano se riega cuando el sustrato lo pide, y con calor pueden ser dos veces al día en macetas pequeñas. En climas secos y de altura lleva malla sombra del 30–50 %, y el abono baja si el calor aprieta. Lo que cambia de un país a otro es si el verano trae sequía o lluvia.

Siete prebonsáis en macetas de plástico negras sobre dos tablas apoyadas en bloques, bajo una malla sombra verde en una azotea, con una manguera y una regadera en el piso

Por qué el verano es la estación del agua

Un bonsái saca agua, aire y comida de un puñado de sustrato. Con calor, un riego mal decidido lo mata de sed en dos días; por exceso, tarda dos semanas en asfixiarlo.

Por eso los maestros dicen que regar bien se aprende en tres años. Cada día hay que leer el peso de la maceta, el color del sustrato, la turgencia de las hojas, la temperatura, el viento, la hora, la especie y la fase de crecimiento.

En los climas de primavera seca, el momento más duro llega antes del verano. En plena primavera (abril · octubre), con calor creciente y sequedad máxima, es cuando más árboles mueren de sed.

El verano sube la apuesta: la misma regla, más veces al día.

Riego del bonsái en verano: cuántas veces al día

La regla sigue siendo el sustrato. Clavas un palillo dos centímetros y, si la superficie aclaró y por debajo hay humedad, riegas a fondo, hasta que el agua salga por el drenaje. En verano cambia cuántas veces al día lo pide.

Un árbol en canasta con escoria volcánica gruesa puede pedir dos riegos al día en pleno verano. En el mediterráneo, las macetas pequeñas piden dos riegos diarios en los meses de más calor, y un shohin en una maceta de dos dedos se seca en horas.

Las hojas avisan. Caídas ligeramente por la tarde y recuperadas por la noche: normal con calor. Caídas a primera hora de la mañana: sed, riega ya. Brotes nuevos que se doblan: viento o falta de agua puntual.

Pero el agua sola no alcanza cuando el aire mismo está seco.

Dos árboles en macetas de barro sobre un tablón en el barandal de un balcón de ciudad, con una regadera dorada entre ellos y un palillo clavado en el sustrato de uno
En un balcón al sol, la regadera se queda a mano: con calor, las macetas pequeñas pueden pedir dos riegos al día.

Malla sombra y pulverizado: el calor seco de las tierras altas

En el altiplano mexicano, los valles andinos, la meseta española o el Cuyo argentino, la humedad de primavera baja al 20–30 %. Ahí un árbol pierde agua por las hojas más rápido de lo que la raíz la repone, aunque el sustrato esté mojado, y se marchita al mediodía.

Esa marchitez nada tiene que ver con la sed de la raíz. La evitan un pulverizado del follaje a media mañana y sombra parcial en las horas centrales.

La herramienta es la malla sombra del 30–50 %, en climas secos y de altura: evita quemaduras en hojas finas y baja la evaporación sin robar luz útil. El calendario la instala hacia el final del inicio de la primavera (marzo · septiembre) y la retira al final del verano si el cielo está muy cubierto. Y ningún árbol pegado a una pared que refleje calor.

Donde el verano trae lluvia, el problema da la vuelta.

Bonsái en temporada de lluvias: el verano húmedo

En México, Centroamérica, los Andes del norte y el noroeste argentino, el inicio del verano (junio · diciembre) trae las lluvias. Sube la humedad, se modera la temperatura y despiertan los hongos.

El riego manual baja según la lluvia, sin fiarse: una llovizna oscurece la superficie y deja el cepellón seco por dentro. Y si el agua se encharca sobre la maceta, el sustrato está pidiendo trasplante.

Con la humedad llegan la cochinilla y las escamas, y el oídio en caducifolios con noches húmedas. El calendario pone un fungicida cúprico preventivo en especies sensibles a manchas.

Llueva o no, el árbol sigue comiendo, y el calor cambia cuánto.

Estantería metálica con malla oscura en una terraza de ladrillo mojada por la lluvia, con seis bonsáis, dos de ellos con flores rosas, y montañas con nubes al fondo
Terraza en temporada de lluvias: el piso mojado y la malla sobre la estantería.

Abonar un bonsái en verano

En verano se sigue abonando, algo menos si el calor es extremo. La tabla del capítulo VI lo separa por tipo de árbol: los caducifolios hacen pausa o mínimo en las semanas de más calor, las coníferas reducen y los tropicales mantienen si tienen sombra y agua.

El abono sólido va en canastillas sobre el sustrato, lejos del tronco, y cuando la lluvia o el riego lo deshacen se repone. El líquido va sobre sustrato ya húmedo: la sal sobre raíz seca es la quema clásica.

Hay un aviso propio de esta estación: hojas viejas que caen en pleno verano sin motivo suelen señalar raíces dañadas por sal. La guía de por qué se le caen las hojas a un bonsái explica el lavado.

Al final del verano (agosto · febrero), el calendario empieza a bajar el nitrógeno. Antes queda la poda de la estación.

Podar un bonsái en verano: mantenimiento, defoliación y velas

La poda de verano es de mantenimiento: recorta lo que se sale de la silueta y construye ramificación fina. La poda estructural tiene su época, que es otra.

A principios del verano, en olmos, arces tridente, zelkovas y ficus vigorosos, cabe la defoliación: se cortan todas las hojas dejando el pecíolo, y en unas tres semanas brota una tanda más pequeña. Pide un árbol sano, bien comido en primavera y sin trasplante ese año, y el riego muy reducido después, porque sin hojas el árbol casi no transpira.

Los pinos negros vigorosos tienen su propio ritual, el decandling, de mediados a finales del inicio del verano (junio · diciembre). El último va en pleno verano (julio · enero); más tarde, la segunda vela no endurece antes del otoño.

Con calor, además, el alambre corre. En un ficus vigoroso en verano marca en tres o cuatro semanas, y el calendario pide retirar los que empiezan a marcar en tropicales y caducifolios. Mientras tanto, en el envés de las hojas puede estar pasando algo.

Araña roja en bonsái y tratamientos con calor

La araña roja prospera en calor seco, y en plena primavera explota. Son ácaros diminutos en el envés: la hoja se llena de punteado amarillo y se vuelve bronceada o grisácea, y en los juníperos el follaje se ve sucio. La prueba es sencilla: sacude una rama sobre un papel blanco y mira si los puntos se mueven.

Se combate con agua a presión en el envés, humedad ambiental y jabón potásico o neem, repetidos cada 4–5 días durante tres semanas, porque los huevos no mueren.

Con calor, cómo se aplica pesa tanto como qué se aplica. Al atardecer o a primera hora, sin sol, con el árbol regado el día anterior: un árbol sediento se quema con cualquier producto. El neem, ni con sol directo ni con calor extremo.

La tabla de ocho síntomas y el botiquín de diez cosas, escalado del más suave al más fuerte, están en el capítulo XV del Tomo I; el mes de cada tarea en tu hemisferio, en el XVI.

En tu clima

El verano de cada país trae una amenaza distinta: la sequía, la lluvia o la neblina. Esto es lo que pide cada zona.

México
En el altiplano, lo más duro es la primavera seca; después, el inicio del verano (junio · diciembre) trae lluvias y hongos. En el norte árido, malla densa y resguardo del viento.
España y valle central de Chile
Mediterráneo: verano largo y seco, malla sombra obligatoria y dos riegos al día en macetas pequeñas. El final del verano (agosto · febrero) es el mes de más estrés hídrico.
Argentina
El noroeste recibe lluvias de verano; Mendoza y la pampa occidental tienen verano mediterráneo y seco; la Patagonia esteparia, aire muy seco.
Colombia
En las tierras bajas, trópico húmedo: exceso de agua y hongos, sustrato muy drenante y malla todo el año en especies de hoja fina. En Bogotá o Medellín mandan la lluvia y la seca.
Perú (costa)
Árido con neblina sin lluvia durante meses, que baja la luz y sube los hongos. Sustrato con más retención, malla densa y humedad ambiental.

Errores frecuentes

  1. 1
    Regar por horario

    Con calor, el sustrato puede pedir dos veces al día, o ninguna tras una lluvia. Mira el palillo.

  2. 2
    Fiarse de una lluvia fina

    Oscurece la superficie y deja seco el interior.

  3. 3
    Tratar al mediodía

    Al atardecer o a primera hora, con el árbol regado la víspera.

  4. 4
    Abonar sobre sustrato seco

    La sal sobre raíz seca quema. Riega antes.

  5. 5
    Pegar el árbol a una pared caliente

    La pared refleja calor. Sepáralo.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas veces se riega un bonsái en verano?

Las que pida el sustrato: con calor pueden ser dos al día en macetas pequeñas y canastas. Se comprueba con un palillo y se riega a fondo.

¿Se abona un bonsái en verano?

Sí, algo menos si el calor es extremo. Los caducifolios pueden hacer pausa, y los tropicales mantienen si tienen sombra y agua.

¿Se puede podar un bonsái en verano?

Sí, la poda de mantenimiento, y la defoliación a principios del verano en árboles vigorosos. La estructural tiene otra época.

¿Qué malla sombra necesita un bonsái?

Del 30–50 % en verano, en climas secos y de altura. Evita quemaduras en hojas finas sin robar luz útil.

¿Por qué mi bonsái se marchita al mediodía con el sustrato mojado?

En tierras altas y secas, las hojas pierden agua más rápido de lo que la raíz repone. Pulveriza a media mañana y da sombra parcial en las horas centrales.

¿Cómo sé si mi bonsái tiene araña roja?

Sacude una rama sobre un papel blanco: si los puntos se mueven, es araña roja. La hoja muestra punteado amarillo y un tono bronceado o gris.

Los dos tomos de Hice mi bonsái
Hice mi bonsái · Y no se termina: se hereda.

Hice mi bonsái · Tomo I · El Árbol

El verano de Madrid y el de Bogotá se parecen poco, y el árbol lo nota antes que tú. El Tomo I trae los cinco climas del español con su ventaja, su riesgo y su ajuste, la tabla de síntomas con el botiquín escalado y los doce momentos del año en los dos hemisferios. Con eso, cada verano te encuentra con la malla puesta y la regadera a tiempo.

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Fuente: Hice mi bonsái, Tomo I, cap. VII (riego, luz y climas), VI (abonado y sales), IX (defoliación, decandling, alambre), XV (plagas) y XVI (el año del árbol), de Emmanuel Sato. Cada dato de esta guía sale del libro, donde lleva su referencia. Actualizada el 29 de septiembre de 2026.

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