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Guía · Hice mi bonsái

Akadama para bonsái: qué hace y qué la sustituye en la mezcla

Por Emmanuel Sato, autor de Hice mi bonsáiActualizada el 29 de septiembre de 20266 min de lectura

La akadama para bonsái es una arcilla volcánica japonesa en grano que guarda agua y nutrientes y los va cediendo: es el patrón de oro. Se deshace en dos o tres años y fuera de Japón es cara. En las mezclas la sustituye la arcilla calcinada; la escoria y la pómez ponen el aire, con nombre distinto en cada país.

Esqueje joven con cuatro hojas en una maceta de plástico negra con escoria volcánica roja, la piedra que pone el aire en la mezcla, sobre una mesa de madera

Qué es la akadama para bonsái y por qué es el patrón de oro

Un puñado de akadama es un granulado ocre rojizo que se escurre entre los dedos. Es arcilla alofánica de origen volcánico, extraída en Japón, y el libro la llama el patrón de oro de los sustratos.

Su virtud es doble. Tiene una capacidad alta de retener nutrientes y una estructura microcristalina que absorbe agua y la va cediendo. Y se degrada poco a poco, lo cual, contra lo que parece, ayuda: cuando la raíz encuentra un grano que se desmorona, se ramifica, y la ramificación fina de raíces es lo que se busca.

Para entender por qué algo tan sencillo pesa tanto, hay que pensar en lo que pasa dentro de una maceta.

Qué le pide un bonsái al sustrato: aire y despensa

En una maceta de bonsái, la raíz tiene que beber, respirar y comer en un volumen minúsculo, y ninguna de las tres cosas puede arruinar a las otras. El sustrato decide si caben.

El aire se mide como porosidad llena de aire: el porcentaje del volumen que queda con aire después de regar a saturación y dejar drenar. Un buen sustrato de bonsái ronda el 20–30 %; la tierra de jardín en maceta, a menudo, menos del 5 %. Sin aire, el CO₂ se acumula, prosperan los hongos anaerobios y la raíz muere de dentro afuera.

La despensa se mide como capacidad de intercambio catiónico: superficies con carga negativa que retienen potasio, calcio, magnesio y micronutrientes y los ceden poco a poco. Con capacidad alta, el sustrato guarda; con capacidad casi nula, es un colador y todo se va por el drenaje.

Ahí está la tensión de todo sustrato: los materiales más aireados suelen guardar menos, y los que guardan más retienen más agua y se degradan antes. La akadama se inclina hacia la despensa, y eso tiene un precio.

Cuánto dura la akadama y por qué se deshace

En dos o tres años, la akadama puede colapsar en el fondo de la maceta y formar una capa de barro que asfixia. Por eso exige trasplantes periódicos y se combina con materiales que no se degradan.

Ese barro avisa. Cuando el agua tarda en entrar y forma un charco sobre la superficie, es hora de trasplantar. Entre las razones del trasplante, la primera que da el libro es esa: la akadama se deshace, los finos se acumulan, la porosidad baja y el drenaje se vuelve lento.

El otro problema es el bolsillo. Fuera de Japón es cara y a veces difícil de conseguir, y muchos cultivadores la reservan para árboles terminados. Para el resto de la colección, su hueco lo llena la arcilla calcinada, y el aire de la mezcla sale de una tienda de materiales de construcción.

Escoria volcánica para bonsái: la piedra de tu país

Casi todo el mundo hispano es tierra de volcanes, y eso es una ventaja. La escoria volcánica se llama tezontle en México, puzolana o piedra volcánica en Argentina y Chile, picón en Canarias y gravilla volcánica en la península; en Colombia y Perú se vende como cascajo o gravilla volcánica. Es roja o negra y se compra por saco.

Es químicamente inerte, con pH de 7 a 8, casi sin capacidad de guardar nutrientes y con una aireación enorme: porosidad llena de aire en torno al 21–25 %. Drena al instante, ancla bien el árbol y previene por sí sola la mayoría de los problemas de hongos por falta de oxígeno en la raíz.

Su defecto es el contrario del de la akadama: retiene poca agua. En clima seco y caliente, un árbol en escoria pura puede pedir dos riegos diarios en verano. Por eso se mezcla con algo que retenga.

El compañero natural de la escoria sale del mismo volcán.

Primer plano de las raíces superficiales de un bonsái sobre musgo húmedo, con granos de escoria volcánica roja en el borde de la maceta
Granos de escoria volcánica roja asoman en el borde, junto al musgo y las raíces.

Piedra pómez para bonsái, tepojal y arcilla calcinada

La piedra pómez es roca volcánica esponjosa, ligera, gris o blanquecina y neutra. Airea muy bien, guarda agua en sus poros internos y no se degrada. El libro la cuenta entre los mejores materiales de relleno: sola y bien fertilizada, sirve para cultivar casi cualquier cosa.

En el centro de México hay una variante con nombre propio, el tepojal o cacahuatillo: pómez que sale del suelo recubierta de una fina capa de arcilla. Es color crema, rica en sílice y potasio, y retiene más agua y más nutrientes que la escoria; muchos cultivadores la consideran la base ideal para juníperos y pinos. Donde no existe, la pómez común cumple ese papel.

Para el hueco exacto de la akadama, las mezclas del libro dan una alternativa: la arcilla calcinada, del tipo de los condicionadores de suelo deportivo, con capacidad de guardar nutrientes alta y estable. En las fórmulas aparece así: «akadama o arcilla calcinada».

Con esas piezas, la mezcla se arma sin depender de un saco importado.

Un olmo y un pino en macetas sobre una mesa de patio, junto a un limonero, con un saco abierto de piedra pómez blanca, un rollo de alambre de cobre y montañas nevadas al fondo
El saco de pómez a mano, junto a los árboles y el alambre.

Mezclas sin akadama: cuáles no la necesitan

Hay mezclas del libro que no llevan akadama en absoluto. Un prebonsái en engorde, en canasta, va en 70 % escoria volcánica gruesa y 30 % pómez: aire máximo para una explosión de raíces finas, y barato en volumen. Un árbol que se recupera de un trasplante severo o de una recolección va en 100 % pómez o escoria gruesa, sin abono.

En las demás, la parte de akadama o arcilla calcinada cambia con lo que bebe el árbol: más en caducifolios, que beben y comen más; menos en coníferas, que odian el exceso; y en tropicales puede ser corteza de pino fina. Cada situación tiene su fórmula, y la tabla completa de mezclas de trabajo, con el caso del ahuehuete y el de los shohin, está en el capítulo V del Tomo I.

El clima también mueve la mezcla. En el mediterráneo y en el árido, el libro pide sustratos con más retención; en el trópico húmedo, 100 % inorgánico grueso.

Pero hay algo que pesa más que el material que elijas.

Cinco prebonsáis en macetas negras perforadas, alineados sobre una mesa rústica de patio, junto a una bolsa de sustrato granular y unas tijeras rojas
Prebonsáis en macetas de cultivo perforadas, con la bolsa de sustrato granular al lado.

El grano decide más que el material

Un saco de escoria de obra trae de todo: polvo, gravilla y pedruscos. Con el polvo dentro, el mejor material se vuelve cemento en tres riegos. El tamaño útil es de 3 a 6 mm, uniforme y sin polvo, y se separa con tres tamices de unos 1, 3 y 6 mm:

  • Lo que pasa por el tamiz fino se tira o se usa para musgo.
  • De 1 a 3 mm: árboles shohin y capa superficial.
  • De 3 a 6 mm: el sustrato general.
  • Lo más grueso: al fondo de las macetas profundas, como drenaje.

Lavar el sustrato y cuándo estrenarlo

Después del cribado, el sustrato se lava dentro del tamiz, bajo el chorro, hasta que el agua salga clara: el polvo que se lleva el agua es el que habría formado barro en el fondo. Vale para todo lo que entra en la mezcla, akadama incluida, y al trasplantar se usa seco o apenas húmedo.

El sustrato nuevo se estrena en un trasplante, y el trasplante tiene su semana: la de la yema hinchada y todavía cerrada, que cambia con tu especie, tu clima y tu hemisferio. El Tomo I la encuentra con el calendario del capítulo XVI y la recorre en nueve pasos en el X.

En tu clima

El nombre de la piedra y la mezcla cambian de un país a otro. El costo lo marca la distancia al volcán más cercano; el país pesa poco.

México
Tezontle (escoria) y, en el centro, tepojal o cacahuatillo (pómez con arcilla). En el norte árido, sustratos con más retención.
España
Picón en Canarias y gravilla volcánica en la península. En el mediterráneo, algo más de retención en la mezcla.
Argentina y Chile
Puzolana o piedra volcánica. El valle central de Chile y Mendoza, mediterráneos, piden más retención; el norte de Chile y la Patagonia esteparia son áridos.
Colombia y Perú
La pómez se vende como piedra pómez; la escoria, como cascajo o gravilla volcánica.
Trópico húmedo
Contra los hongos y la pudrición, sustrato 100 % inorgánico grueso y macetas con drenaje generoso.

Errores frecuentes

  1. 1
    Pagar akadama para un prebonsái

    En engorde, el libro usa escoria gruesa y pómez; muchos reservan la akadama para árboles terminados.

  2. 2
    Usar escoria sin cribar

    El polvo la vuelve cemento en tres riegos. Criba a 3–6 mm y lava.

  3. 3
    Olvidar que la akadama se deshace

    En dos o tres años puede colapsar en barro. Vigila el charco al regar.

  4. 4
    Poner escoria pura sin ajustar el riego

    Retiene poca agua: en clima seco, en verano puede pedir dos riegos diarios.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la akadama?

Una arcilla granular alofánica de origen volcánico, extraída en Japón, de color ocre rojizo. Retiene agua y nutrientes y los cede poco a poco.

¿Qué puedo usar en lugar de akadama?

Arcilla calcinada en su lugar dentro de la mezcla, y escoria volcánica y pómez para el aire. En engorde, el libro usa 70 % escoria gruesa y 30 % pómez, sin akadama.

¿Cuánto dura la akadama?

De dos a tres años. Después puede colapsar en el fondo en una capa de barro, y toca trasplantar.

¿Sirve el tezontle para bonsái?

Sí: es escoria volcánica, inerte, muy aireada y barata. Retiene poca agua, así que se mezcla con algo que retenga.

¿Akadama o pómez?

Hacen trabajos distintos: la akadama retiene agua y nutrientes y se degrada; la pómez airea, retiene agua en sus poros internos y no se degrada. Las mezclas del libro las combinan.

¿Qué tamaño de grano lleva el sustrato de bonsái?

De 3 a 6 mm, sin polvo, para casi todo; de 1 a 3 mm para shohin y la capa superficial.

Los dos tomos de Hice mi bonsái
Hice mi bonsái · Y no se termina: se hereda.

Hice mi bonsái · Tomo I · El Árbol

El saco correcto es la mitad del trabajo; la otra mitad es cuándo y cómo lo pones. El Tomo I trae la tabla de materiales con su aire, su retención y su pH, las mezclas de trabajo por especie, la poda aérea en canasta y el trasplante en nueve pasos. Con eso, cada saco que compras tiene destino.

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Fuente: Hice mi bonsái, Tomo I, cap. V (la tierra que no es tierra), X (por qué se trasplanta), VII (climas) y XIV, de Emmanuel Sato. Cada dato de esta guía sale del libro, donde lleva su referencia. Actualizada el 29 de septiembre de 2026.

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