Para qué sirve: engordar el tronco y llegar entero al trasplante
Más raíces finas significan más absorción, más citocininas, más brotación y más vigor. Para el libro, el tronco engorda a una velocidad que no se consigue en maceta cerrada. Y el día del trasplante, el cepellón sale entero, listo para una maceta de bonsái casi sin tocarlo.
El capítulo IV lo resume en una variable: todo lo que engorda un tronco, sea rama de sacrificio, cultivo en suelo o canasta de aire, trabaja sobre cuánta savia pasa por el cambium. Nada engorda como el suelo, dice el libro, y quien no tiene suelo tiene canastas. La guía de cómo engordar el tronco de un bonsái cuenta el resto del sistema.
Un prebonsái en engorde se trasplanta cada año o dos, en la época de su especie. La maceta de bonsái llega después, cuando la estructura está hecha, y si el salto de volumen es grande se da en dos pasos: primero una maceta intermedia y dos años después la final. El paso a paso del trasplante está en la guía de cómo trasplantar un bonsái.
La canasta aparece también en otros capítulos. El acodo recién separado va a una canasta con sustrato fino y aireado, y el trasplante de emergencia pasa el cepellón entero a una maceta o canasta algo mayor, con sustrato inorgánico grueso.
Por qué cada raíz nueva se traduce en tronco, cómo se combina la canasta con la rama de sacrificio y el cultivo en suelo, y qué mezcla toca en cada fase están en los capítulos IV, V y XI del Tomo I.