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Guía · Hice mi bonsái

Herramientas para bonsái: seis para empezar y diez para toda la vida

Por Emmanuel Sato, autor de Hice mi bonsáiActualizada el 14 de octubre de 20265 min de lectura

Las herramientas para bonsái que hacen falta el primer día son seis: tijeras de mango largo, cortadora cóncava, cortaalambres, rastrillo con palillos, un juego de tres tamices y alambre de aluminio en dos o tres calibres. Lo demás espera al segundo año. Antes de comprar conviene saber qué hace cada una.

Rincón de jardín con una mesa de cultivo de dos niveles bajo malla sombra y seis árboles en formación, y al lado una mesa de trabajo con tijeras, alicates, un rollo de alambre y una maceta, sobre suelo de grava

Herramientas para bonsái: cuáles hacen falta el primer día

Una tienda de bonsái tiene cuarenta herramientas. El Tomo I abre su sección de herramientas con esa frase y con un cálculo seco: necesitas seis para empezar y diez para toda la vida.

Las del primer día son estas: unas tijeras de bonsái de mango largo, una cortadora cóncava, un cortaalambres de punta redonda, un rastrillo o gancho de raíz con palillos de bambú, un juego de tres tamices y alambre de aluminio anodizado. Con ellas se poda, se alambra y se trasplanta todo el primer año.

De las seis, una sola separa el bonsái de la jardinería, y conviene empezar por ella.

La cortadora cóncava: la herramienta que separa el bonsái de la jardinería

Una rama cortada con tijera de jardín deja un muñón o una herida plana que se ve durante años. Con la cortadora cóncava, la herida queda un poco hundida y el callo la rellena hasta la altura de la corteza. Por eso el libro la llama la herramienta que distingue al bonsái de la jardinería.

Se corta sin muñón y sin rasurar el tronco. En ramas gruesas, el libro prefiere dos tiempos: se deja primero un muñón de dos o tres centímetros, una temporada entera, y después llega el corte cóncavo definitivo. Así la savia se redirige y no seca una franja de corteza por debajo.

La herramienta también tiene que estar limpia y afilada, porque un corte aplastado no cierra. Cuándo y qué ramas se cortan lo explica la guía de cómo podar un bonsái.

Para lo fino entra otra herramienta, y para el alambre, otra más.

Tijeras, cortaalambres y alambre: lo fino y lo que da forma

Las tijeras de mango largo trabajan hojas y ramillas: el pinzado de mantenimiento, la defoliación de un olmo, el recorte de un brote que se salió de la silueta. En el junípero se dejan en la mesa, porque la tijera le deja puntas marrones y ahí se pinza con los dedos.

El alambre del primer año es de aluminio anodizado, blando y fácil de poner y de quitar. Con tres calibres, 1,5, 2,5 y 4 mm, el libro cubre casi todo ese año, y el calibre se elige en torno a un tercio del grosor de la rama.

El cortaalambres de punta redonda existe para la retirada. El alambre se corta espira a espira, sin desenrollarlo, porque al desenrollarlo se rompen brotes y se arranca corteza. La punta redonda lo saca sin morder la corteza. El resto de la técnica está en la guía de cómo alambrar un bonsái.

Las otras tres herramientas del primer día trabajan donde casi nadie mira: debajo del árbol.

Olmo chino recién defoliado en una maceta azul sobre una mesa de madera de jardín, con un montón de hojas cortadas y unas tijeras de bonsái al lado
Tijeras de bonsái junto a un olmo recién defoliado.

Rastrillo, palillos y tamices: las herramientas del trasplante

El día del trasplante, las raíces finas empiezan a secarse en minutos fuera de la maceta, y nadie tiene tiempo de buscar nada. El rastrillo abre el cepellón: trabaja del borde al centro y de abajo arriba, y desenreda las raíces sin arrancarlas.

Los palillos de bambú hacen dos trabajos. En el trasplante empujan el sustrato hacia el interior del cepellón hasta que topan con resistencia en cada hueco: un hueco de aire bajo el cepellón deja raíces muertas. Y en el riego de cada día, un palillo clavado un par de centímetros dice si el sustrato pide agua.

Los tamices merecen una frase del libro: el primer instrumento de cualquier taller de bonsái, antes que las tijeras, es un juego de tres tamices de unos 1, 3 y 6 mm. Con ellos el polvo se tira, el grano fino va a los shohin, el de 3 a 6 mm a casi todo y el grueso al fondo de las macetas profundas.

Con esas seis se aprende un año entero. El segundo trae piezas para trabajos más serios.

Mesa de trabajo con una bugambilia joven en flor fuera de su maceta: el cepellón entero, con raíces finas entre grava volcánica roja, y al lado un rastrillo de raíces con mango de madera
Cepellón fuera de la maceta, con el rastrillo listo para abrirlo.

Herramientas del segundo año: esférica, pinzas jin, cobre y mesa giratoria

La lista del segundo año del libro tiene cinco cosas. Una cortadora esférica, la knob cutter, para heridas grandes. Unas pinzas jin, que sirven para la madera muerta y para doblar alambre grueso. Alambre de cobre recocido para las coníferas. Una mesa giratoria. Y malla plástica para tapar los agujeros de drenaje.

Cada una responde a una técnica que llega con el tiempo. Con las pinzas se aplasta la corteza de un jin y se tira de la madera fibra a fibra, sin sierra, hasta que el extremo queda astillado como una rotura natural. Con menos grosor, el cobre recocido sujeta más que el aluminio, y además se endurece al manipularlo: es el alambre de las coníferas y de los dobleces serios. La mesa giratoria es el sitio del trabajo largo, el de las horas con un pino delante.

Antes de sumar piezas, conviene cuidar las que ya tienes.

Mesa de trabajo en un patio: un junípero en bonsái con el tronco vendado en rafia y cinta negra bajo una espiral de cobre grueso, y sobre la mesa, cobre enrollado y unas pinzas de acero
Cobre recocido y pinzas de acero: herramientas del segundo año.

Cómo limpiar las herramientas de bonsái: alcohol y aceite de camelia

Las herramientas japonesas de acero al carbono cortan como nada y se oxidan como nada. La savia y la humedad las atacan tan deprisa como los hongos ablandan un jin sin tratar.

El remedio cabe en dos frascos y un paño. Después de cada sesión se limpia la savia con alcohol y se extiende una gota de aceite de camelia, el tsubaki, por las hojas del acero. Según el libro, su composición insaturada entra en los microporos del metal. Ahí forma un escudo que repele el agua y que no daña los cortes siguientes. Así cortan durante décadas.

Para empezar, el consejo es acero inoxidable: perdona más y corta un poco menos. Y en pleno invierno, cuando el calendario pide cribar el sustrato para la temporada de trasplantes, toca también revisar y afilar todo.

Queda la lista más útil de todas: la de lo que no hace falta.

Lo que no necesitas comprar

El libro le dedica un recuadro propio. Macetas de bonsái caras el primer año: un prebonsái se cultiva en canasta o en maceta de plástico. Pasta selladora importada: hay buenas marcas locales y, en su defecto, un corte limpio en la época correcta cierra solo en la mayoría de las especies.

Tampoco hacen falta los kits de bonsái de semilla en caja, que son un proyecto de diez años vendido como regalo de fin de semana. Y si te regalan el bonsái de centro comercial con piedras pegadas, la instrucción es despegarlas el mismo día, ponerlo fuera y cambiarle el sustrato en la primera oportunidad.

Con seis herramientas y un árbol que perdone se aprende el oficio. Qué cortar, cuándo y por qué, y cómo se trasplanta en nueve pasos con cada herramienta en su sitio, lo trae el Tomo I.

En tu clima

Las herramientas son las mismas en todas partes. Cambia lo que se suma a la caja según tu país y tu clima.

México
Los tamices cribarán tezontle y tepojal comprados por saco. En el centro y el norte el agua es dura: un medidor de pH de acuario entra en la caja.
España
Para cribar: picón si estás en Canarias, gravilla volcánica en la península. En el litoral mediterráneo, agua dura y medidor de pH; en verano, malla sombra.
Argentina y Chile
La escoria se vende como puzolana o piedra volcánica. Agua dura en el valle central de Chile y en muchas ciudades del interior argentino.
Colombia y Perú
La pómez se vende como piedra pómez y la escoria como cascajo o gravilla volcánica. En la costa peruana, agua dura y medidor de pH.
Tierras altas con heladas
Una manta térmica para las noches críticas de los tropicales, junto a la malla sombra de la estación seca.

Errores frecuentes

  1. 1
    Comprar el kit de cuarenta piezas

    Seis herramientas bastan el primer año y diez para toda la vida.

  2. 2
    Cortar ramas con tijera de jardín

    Deja un muñón o una herida plana. La cortadora cóncava deja una herida que el callo rellena a ras.

  3. 3
    Desenrollar el alambre para quitarlo

    Rompe brotes y descorteza. Se corta espira a espira con el cortaalambres.

  4. 4
    Guardar el acero al carbono con savia

    Se oxida enseguida. Alcohol y una gota de aceite de camelia después de cada sesión.

Preguntas frecuentes

¿Qué herramientas necesito para empezar con un bonsái?

Seis: tijeras de mango largo, cortadora cóncava, cortaalambres de punta redonda, rastrillo con palillos de bambú, tres tamices y alambre de aluminio de 1,5, 2,5 y 4 mm.

¿Para qué sirve la cortadora cóncava?

Para quitar ramas dejando una herida ligeramente hundida que el callo rellena a ras de la corteza, sin muñón.

¿Qué alambre usar para bonsái?

Aluminio anodizado para empezar, caducifolios y tropicales, con un calibre cercano a la tercera parte del grosor de la rama. Cobre recocido para coníferas, desde el segundo año.

¿Cómo se limpian las herramientas de bonsái?

Después de cada sesión, alcohol para quitar la savia y una gota de aceite de camelia en el acero. Una revisión y afilado al año, en pleno invierno.

¿Herramientas de acero inoxidable o al carbono?

Para empezar, inoxidable: perdona más y corta un poco menos. El acero al carbono corta mejor y pide limpieza en cada sesión.

Los dos tomos de Hice mi bonsái
Hice mi bonsái · Y no se termina: se hereda.

Hice mi bonsái · Tomo I · El Árbol

Una herramienta enseña poco si no sabes qué orden le das al árbol con cada corte. El Tomo I trae la poda con su porqué hormonal, el corte cóncavo en dos tiempos, el alambrado con sus reglas, el trasplante en nueve pasos y la granulometría con sus tres tamices. Con eso, cada pieza de la caja tiene una razón para estar ahí.

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Fuente: Hice mi bonsái, Tomo I, cap. VIII (las herramientas que importan; lo que no necesitas comprar), IX (cómo se corta; alambrado), X (cómo, paso a paso), V (granulometría), XIII (cómo se hace un jin; el acero también se conserva) y XVI (pleno invierno), de Emmanuel Sato. Cada dato de esta guía sale del libro, donde lleva su referencia. Actualizada el 14 de octubre de 2026.

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