Hoja nueva u hoja vieja: la regla que acierta la mitad de las veces
Algunos nutrientes viajan dentro de la planta y otros se quedan donde llegaron. Cuando un elemento móvil escasea, el árbol lo saca de las hojas viejas para mandarlo a las nuevas, y la carencia se ve abajo. Cuando no es móvil, el árbol no puede reubicarlo, y la carencia se ve arriba, en el brote nuevo.
De ahí sale la lectura rápida del libro. Hoja vieja amarilla: nitrógeno, magnesio o potasio. Hoja nueva amarilla: hierro, manganeso o azufre. Con esa sola regla, dice, aciertas la mitad de las veces.
La otra mitad se afina mirando el dibujo de la hoja. El hierro deja hojas nuevas amarillas con venas finas verdes, y es la carencia más común donde el agua es dura. El manganeso da una clorosis parecida en hoja nueva, con puntos muertos. El azufre pone la hoja nueva de un amarillo pálido uniforme, como falta de nitrógeno pero arriba. El magnesio amarillea entre las venas de las hojas viejas. Y hay más señales arriba: el zinc deja hojas nuevas pequeñas, en roseta, con entrenudos cortísimos, y el boro mata los ápices y deja la hoja nueva gruesa y quebradiza.
El Tomo I junta esas lecturas en una lámina de cuatro hojas que hablan, y en una tabla que recorre cada elemento con su movilidad y su carencia. Si la tuya es la del hierro, la pregunta que sigue es por qué falta en un árbol bien abonado.