Qué bonsái para clima seco: juníperos, olivos, molles y bugambilias
La lista del libro para el árido es corta y muy local: juníperos, olivos, mezquites y algarrobos, molles y bugambilias. Su tabla de especies pone al junípero en cuatro climas, el árido entre ellos, y al olivo con el acebuche en dos: mediterráneo y árido. Del olivo dice que es perfecto en el norte seco de México.
El falso pimentero, Schinus molle, merece su párrafo. Es pirul en México, molle en Perú, Bolivia y Colombia, aguaribay en Argentina y Uruguay. Nativo de los Andes, está naturalizado en todas las tierras secas del español. Tiene corteza que se descama a los pocos años, ramas colgantes y una tolerancia al maltrato notable, y da literati y semicascadas naturales.
La bugambilia completa la lista con su tolerancia extrema a la sequía y al calor. Odia el exceso de agua y el frío, así que en un clima de gran amplitud térmica pide resguardo en las noches de helada. Lo que sufre en el árido son los caducifolios de hoja fina.
Con la especie elegida, el árbol todavía necesita algo que guarde el agua entre riego y riego.