Dónde tiene sentido la madera muerta, y dónde se ve falsa
La madera muerta se justifica por la especie y por la historia. Para el libro es natural en juníperos, pinos, tejos, olivos, pistachos y muchos árboles de clima seco y de montaña. En los caducifolios de hoja blanda es rara, porque en la naturaleza se pudre y desaparece: un jin grande en un olmo o en un arce suele parecer falso.
Además, tiene que contar algo coherente. Un jin en la parte alta habla de un rayo o de una nevada; un shari que sube en espiral, de un tronco que giró con el viento durante décadas; un uro, de una rama perdida hace mucho. Los mejores jin y shari, recuerda el libro, se encuentran hechos en los árboles que la montaña lleva siglos esculpiendo, y sacarlos de ahí es otro oficio, con permiso, que cuenta la guía de yamadori. Cómo se hacen el jin y el shari, con las pinzas jin y sin rodear jamás el tronco, lo explica la guía del junípero.
Lo que pasa después del pincel es química, y se ve a simple vista.