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Guía · Hice mi bonsái

Cómo podar un bonsái: las dos podas, el corte y la época

Por Emmanuel Sato, autor de Hice mi bonsáiActualizada el 25 de septiembre de 20265 min de lectura

Para podar un bonsái separa dos trabajos: la poda estructural, que decide qué ramas existen y se hace pocas veces, al final del invierno en la mayoría de especies; y la de mantenimiento, que recorta brotes mientras crece. Se corta con cortadora cóncava y se sella el mismo día. Saber cuándo no cortar pesa tanto como el corte.

Prebonsái de tronco grueso en maceta de plástico negra, con ramas largas sin podar, bajo una malla sombra

Las dos podas que casi todo el mundo confunde

Cada corte es una orden. Cortas un ápice y las yemas de abajo despiertan; dejas crecer una rama y el tronco engorda. El árbol obedece, y por eso importa distinguir qué orden das.

La poda estructural decide qué ramas existen. Se hace pocas veces en la vida del árbol, en el diseño inicial y en las grandes revisiones, y quita ramas enteras. La poda de mantenimiento conserva la forma ya decidida: recorta brotes que se salen de la silueta, muchas veces al año, y casi nunca daña.

El error más común del principiante es hacer poda estructural cada mes. Un árbol que pierde ramas grandes cada pocas semanas no acumula reservas, no engorda y no ramifica. Pero antes de cortar hay que saber qué rama sobra.

Olmo en bonsái en otoño, con nebari ancho y ramificación fina
La ramificación fina que construye, año tras año, la poda de mantenimiento.

Cómo podar un bonsái: qué ramas se quitan primero

Hay ramas que nunca van a servir, y son las primeras en irse: las muertas, las que salen del interior de las curvas, una de cada par de ramas opuestas a la misma altura, las que crecen hacia abajo desde la parte alta y los brotes de la base que no vayas a usar. En la mitad inferior del árbol, además, ninguna rama sale hacia el frente. Antes de eso, un árbol recién llegado pasa una o dos semanas sin que le hagas nada, fuera y en su luz, mientras estudias su tronco desde cuatro ángulos.

Después se identifican las tres ramas principales, primera, segunda y trasera, y el futuro ápice. Todo lo demás es candidato a irse, pero no el mismo día: el árbol necesita hojas para fabricar reservas.

Decidido qué se va, falta el cómo, y ahí se separa el bonsái de la jardinería.

Tres viñetas en acuarela de un olmo joven: dos ramas a la misma altura, una frente a otra, con una línea de corte en una; dos ramas paralelas, una encima de otra; y una rama baja que sale hacia el frente
Lámina del Tomo I · Las ramas que se marcan para quitar: de barra, paralelas y hacia el frente.

Cómo se corta una rama sin dejar muñón

Un corte recto deja un muñón que nunca desaparece. La cortadora cóncava deja una herida ligeramente hundida, y el callo la rellena desde los bordes hasta quedar a ras de la corteza. En caducifolios, cada corte bien hecho duplica las ramillas.

En ramas gruesas, el corte va en dos tiempos: primero se deja un muñón de dos o tres centímetros durante una temporada, para que la savia se redirija, y después se hace el corte definitivo. Así no se seca la franja de corteza por debajo.

Se corta con herramienta limpia y afilada, porque un corte aplastado no cierra, y se sella el mismo día. Al acortar una rama, se corta justo encima de una ramilla lateral que continúe la línea: esa ramilla es el nuevo ápice y el escalón casi no se nota.

El capítulo IV explica por qué funciona el sellado: cómo el callo avanza desde los bordes y qué necesita para cerrar rápido. Pero el mejor corte hecho en mala época cierra tarde.

Cuándo podar un bonsái: la época de cada poda

La poda estructural se hace cuando el árbol tiene más reservas y menos actividad. En la mayoría de especies templadas eso es a finales del invierno, justo antes de la brotación; en caducifolios vigorosos como el olmo, la zelkova o el arce, hacia el final del pleno invierno, cuando las yemas empiezan a hincharse. En tropicales, al inicio del periodo cálido. Las coníferas tienen matices por especie.

Esa poda se separa del trasplante por al menos una temporada. Y en otoño, en caducifolios, se evitan las podas fuertes: cada hoja que queda es reserva.

La de mantenimiento, en cambio, acompaña todo el crecimiento, y la más fina se hace sin tijera.

El pinzado: la poda que se hace con los dedos

El ápice de cada brote fabrica una hormona que baja por el tallo y mantiene dormidas las yemas de abajo. Pinzar es quitar esa punta: las yemas laterales despiertan y cada brote se convierte en dos o tres.

En caducifolios y tropicales, se deja que el brote nuevo desarrolle cuatro a seis hojas y se corta dejando dos. Si la última yema apunta hacia fuera de la silueta, la rama nueva sale en la dirección correcta. Dejar que el brote se alargue más antes de cortar engorda la rama; cortar pronto la mantiene fina.

En juníperos se pinzan con los dedos las puntas que sobresalen de las almohadillas, tirando suavemente, porque la tijera deja puntas marrones. Se retira lo que sobresale y se respeta lo que rellena. Y a mitad del año, algunos árboles admiten una poda que se hace sin tocar una rama.

Dedos que pinzan la punta tierna de un brote de olmo chino, dejando dos hojas
El pinzado: se quita la punta tierna del brote y quedan dos hojas.

La defoliación: la poda de hojas a mitad de año

En especies de hoja ancha y vigor alto, como el olmo, el ficus, el arce tridente o la zelkova, se pueden quitar todas las hojas a principios del verano, dejando el pecíolo. En unas tres semanas brota una segunda tanda más pequeña y más numerosa.

Solo en árboles sanos, bien abonados en primavera y no trasplantados ese año, y una vez por temporada, dos en ficus muy vigorosos en clima cálido. Sin hojas el árbol casi no transpira, por eso el riego baja. Quedan fuera las coníferas y los árboles débiles, y ahí aparece la otra cara de la poda.

Cuándo no podar: dejar crecer para engordar el tronco

Para hacer un árbol pequeño hay que dejarlo crecer grande. Un tronco se engorda en el suelo o en una canasta grande, dejando que el árbol suba durante años y cortándolo después. Quien no tiene suelo tiene canastas: una canasta grande o una maceta de tela con escoria volcánica y pómez, al aire, hace casi el mismo trabajo.

Con una sola rama se consigue lo mismo: se elige una, normalmente baja, y se deja crecer sin poda ni pinzado mientras el resto se trabaja. El tronco engorda por debajo de ella. Tiene un precio: drena al follaje que queda a su sombra, y en especies que no rebrotan de madera vieja, como juníperos y pinos, ese follaje puede perderse. Un árbol en construcción se ve mal, y es normal: lo que se ve bien en esa fase es el tronco, un año después.

Queda saber cuándo se corta esa rama y dónde se coloca para que su cicatriz no se vea. Y con ella, cómo se construye un tronco que se afina hacia arriba: lo cuenta el capítulo XI del Tomo I, «Engordar el tiempo».

En tu clima

La poda estructural sigue a la estación de tu árbol. Esta es la señal de cada zona; la tabla del capítulo XVI trae la época de cada técnica.

México (altiplano y centro)
Clima templado con estaciones: poda estructural de caducifolios al final del pleno invierno, con las yemas hinchándose.
España y valle central de Chile
Mediterráneo: la poda estructural de caducifolios se concentra al final del invierno.
Argentina
Hemisferio sur: el pleno invierno (enero en el norte · julio en el sur) trae la poda estructural de caducifolios.
Colombia y Andes (Bogotá, Quito, Medellín)
Sin estaciones marcadas: el año se ordena por lluvias y la poda estructural de caducifolios se hace al inicio de la estación seca.
Trópico húmedo
Los tropicales se podan fuerte al inicio del periodo cálido; los caducifolios, al inicio de la estación seca.

Errores frecuentes

  1. 1
    Poda estructural cada mes

    El árbol no acumula reservas ni engorda. Decide la estructura una vez y después mantén.

  2. 2
    Corte recto

    Deja un muñón que nunca desaparece. Cortadora cóncava y sellado el mismo día.

  3. 3
    Rama gruesa de un solo golpe

    La savia retrocede y seca la corteza de abajo. Corta en dos tiempos.

  4. 4
    Tijera en el junípero

    Deja puntas marrones. Pinza con los dedos lo que sobresale.

  5. 5
    Podar fuerte en otoño

    En caducifolios, cada hoja que queda es reserva. Espera al final del invierno.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se poda un bonsái?

La poda estructural, a finales del invierno en la mayoría de especies templadas y al inicio del calor en tropicales. La de mantenimiento, muchas veces durante el crecimiento.

¿Cómo podar un bonsái por primera vez?

Primero, nada: una o dos semanas de observación. Después, en la época correcta, quita solo lo que nunca va a servir y deja el resto para la temporada siguiente.

¿Hay que sellar los cortes del bonsái?

Sí, el mismo día. La pasta mantiene húmedo el borde de la herida y le quita luz, y así el callo cierra antes.

¿Cada cuánto se poda un bonsái?

La estructural, pocas veces en la vida del árbol. El mantenimiento y el pinzado, varias veces al año mientras crece.

¿Cómo se poda un junípero?

Con los dedos, tirando de las puntas que sobresalen de las almohadillas y sin pinzar todo el follaje nuevo a la vez. Ninguna rama se deja sin verde, porque no rebrota.

Los dos tomos de Hice mi bonsái
Hice mi bonsái · Y no se termina: se hereda.

Hice mi bonsái · Tomo I · El Árbol

Lo que dejaste crecer también se corta, y el momento decide el tronco. El Tomo I lo explica con el capítulo de la rama de sacrificio y el cultivo en suelo, el porqué hormonal de cada corte y el calendario del año en doce momentos para tu hemisferio. Con eso, cada rama que quitas trabaja para el tronco que quieres.

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Fuente: Hice mi bonsái, Tomo I: cap. IV (auxina, cicatriz y sellado); cap. VIII (primeras ramas que se quitan); cap. IX (poda estructural y de mantenimiento, corte, pinzado); cap. XI (rama de sacrificio); cap. III (escoba); cap. XVI (calendario)., de Emmanuel Sato. Cada dato de esta guía sale del libro, donde lleva su referencia. Actualizada el 25 de septiembre de 2026.

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