Luz de invierno: la mejor ventana de la casa
El sol de invierno entra con otro ángulo, y la misma repisa cambia de categoría. Por eso la prueba de la mano se repite dos veces al año. A mediodía, con la mano abierta a unos treinta centímetros de las hojas, la sombra tiene que salir gris y borrosa; si casi no hay sombra, falta luz.
En los climas de invierno gris, como Galicia, Asturias, Valdivia o el Buenos Aires húmedo, la temperatura rara vez estorba y la luz sí. La Phalaenopsis va a la mejor ventana de la casa, con lámpara si hace falta, y el Cymbidium se queda fuera, protegido de la helada.
Si la mueves de la mesa a la ventana, hazlo en dos o tres semanas, acercándola poco a poco, para que el sol no le deje una mancha seca. Y no esperes cambios rápidos: pasan meses hasta que sale una hoja nueva más corta, más ancha y más tiesa, la primera hecha con luz de verdad.
Con luz suficiente y tardes frescas, pasa lo que estabas esperando.