Qué es el acodo simple y por qué casi no se pierde nada
Levantas un tallo de tradescantia que colgaba sobre la maceta vecina y notas que tira: se ha agarrado por el nudo que tocaba la tierra. Sin saberlo, ya viste un acodo simple.
El Tomo I parte de una idea: la raíz nace del corte. Al cortar un tallo, la auxina, la hormona que baja por él, se acumula en la base y da la orden de hacer raíz. El acodo hace ese corte a medias. Una herida en la corteza ofrece a la señal un punto donde detenerse, mientras la madera del centro sigue entera y le sube el agua desde las raíces de la madre. El libro lo presenta como razonamiento, sin medida detrás.
El resultado es un esqueje que conserva el grifo abierto. Por eso el acodo es la vía de las plantas que se resisten al esqueje: la RHS, la Real Sociedad de Horticultura británica, lo propone para leñosas como la magnolia, el Ficus, la camelia o el rododendro. Es lento y ocupa la planta durante semanas. A cambio, casi no hay pérdida: si la rama no enraíza, sigue viva en su sitio.
Hay dos formas. En el acodo simple llevas la rama hasta la tierra; en el aéreo, la tierra sube hasta la rama. Varias plantas hacen la primera por su cuenta.