Cuánto tarda un nebari y qué lo arruina
El nebari avanza al ritmo del trasplante. Los prebonsáis jóvenes en engorde se trasplantan cada año o dos; los caducifolios vigorosos en maceta de bonsái, cada dos o tres; las coníferas y los árboles maduros, cada tres a cinco o más. Cada mudanza es un paso.
La fecha la pone la especie. Caducifolios y coníferas de clima templado, al final del invierno, con las yemas hinchadas y todavía cerradas. Tropicales, con el calor asentado y mínimas nocturnas por encima de 15 °C. El ahuehuete, al hinchar las yemas, como los caducifolios, y su base acanalada pide verticales con nebari monumental.
Lo arruinan tres cosas: enterrarlo, dejar crecer las raíces que se cruzan y quitar de una vez más raíz de la que la especie aguanta. En los pinos, además, el sustrato viejo se respeta en cuñas alternas, porque en él viven sus micorrizas.
El capítulo X del Tomo I explica cómo se construye el nebari en el trasplante, y el XII, cómo se rellenan sus huecos con injertos. Entre los dos está el árbol que, visto de lejos, parece agarrado al suelo desde hace siglos.