🌿RAMA VIVATerrarios y kokedama
Leer gratis
Precios en USD
Guía · Mi selva mide veinte centímetros

El terrario de David Latimer y la caja de Ward: lo que prueban y lo que no

Por Emmanuel Sato, autor de Mi selva mide veinte centímetrosActualizada el 29 de septiembre de 20265 min de lectura

El terrario de David Latimer es una garrafa de unos 38 litros con una Tradescantia, plantada en 1960 y regada por última vez en 1972, según el sitio de verificación Snopes. Prueba que un frasco cerrado puede durar décadas. Deja abierta la pregunta que importa en tu mesa: qué necesita el tuyo para durar.

Garrafa de vidrio grande y panzuda con tapón de corcho, llena de follaje de tradescantia, sobre una mesa baja de sala, con una ventana de visillo al fondo

El terrario de David Latimer: una garrafa cerrada desde 1972

Andrés vive en un tercer piso de Chamberí, en Madrid, con una sola ventana que da a un patio de luces. Una noche, buscando si debía regar su frasco, dio con la foto de una garrafa enorme, verde por dentro de lado a lado, y un titular: medio siglo sin riego. Pensó lo que piensa casi todo el mundo: si lo cierro bien, ya no tengo que volver a tocarlo.

La historia la documenta Snopes, que recoge una nota del Daily Mail de 2013 y otra de The Weather Channel de 2016. Su protagonista, David Latimer, plantó en 1960 una Tradescantia en una garrafa de 10 galones, unos 38 litros, con tapón de corcho. La regó por última vez en 1972. Desde entonces, según esas notas, sigue cerrada.

La conclusión de Andrés es razonable, y conviene revisarla despacio. Empieza por cómo vivía la garrafa.

Cómo vivía la garrafa de Latimer

Latimer explicó el motivo con una frase de aficionado: los jardines en botella estaban de moda y él quería ver qué pasaba si tapaba la cosa. Tenía la garrafa a unos seis pies de una ventana, algo menos de dos metros, donde recibía poco sol. La giraba de vez en cuando para que la planta creciera pareja.

Contó también que nunca la había podado: la planta creció hasta los límites del vidrio y ahí se quedó. El detalle del sitio, a casi dos metros de la ventana y con poco sol, suele perderse al contar la historia, y es la otra mitad del secreto. El agua se quedaba dentro. La luz entraba de fuera.

Lámina en acuarela de una garrafa de vidrio grande y panzuda con tapón de corcho, llena de follaje de tradescantia verde y morado, sobre una mesa de madera en una sala; unas manos la giran con cuidado, lejos de una ventana con visillo
Lámina del Tomo I · Girar la garrafa de vez en cuando para que la planta crezca pareja.

Lo que se sabe con fecha, y lo que falta

Las dos fuentes coinciden en lo esencial con distinto detalle. The Weather Channel cuenta que no se riega desde 1972 y no da el año en que se plantó. El año 1960 viene de Snopes, que lo toma del Daily Mail. La última noticia pública que recogen es de 2016, y una más reciente no apareció en la búsqueda del libro. La nota original del Daily Mail no se pudo abrir. El libro tampoco dice que sea el terrario más antiguo del mundo: recoge lo que publicaron Snopes y The Weather Channel.

Cuánta agua tenía la garrafa, cuánta materia orgánica llevaba la tierra y cuánta luz recibía son mediciones que tampoco están publicadas. Sabemos que sobrevivió. De los frascos parecidos que murieron en otras casas no quedó noticia. Para entender por qué pudo durar hay que ir más atrás, a Londres.

La caja de Ward: el primer frasco cerrado, en 1829

En 1829, el médico londinense Nathaniel Bagshaw Ward enterró la crisálida de una polilla esfinge en un poco de tierra, dentro de una botella grande, y la selló. La polilla nunca salió. De la tierra brotaron una hierba común, Poa annua, y un helecho macho, Dryopteris filix-mas, que venían en la tierra esperando.

Ward dejó la botella cerrada y la miró. Las plantas vivieron tres años sin una gota de agua añadida, y en el segundo año la hierba floreció y el helecho sacó cinco frondas. Dentro del vidrio, un pedazo de bosque bebía su propia agua.

Lámina en acuarela de una botella de vidrio sellada con tapón sobre el alféizar interior de una ventana, con tierra, una mata de hierba con espigas finas y un helecho joven dentro; al fondo, tejados y chimeneas bajo un cielo gris
Lámina del Tomo I · La botella de Ward, sellada: una hierba y un helecho crecen dentro.

Cómo funciona una caja de Ward, y el viaje que la hizo famosa

El principio es el mismo que el de tu frasco. El agua que evapora la tierra y la que sueltan las hojas no escapa: sube, se enfría contra el vidrio, se vuelve gota y cae. La planta vive dentro de su propia lluvia.

Ward lo puso a prueba a lo grande. Hasta entonces, mover plantas vivas entre continentes era casi una apuesta perdida: en 1819, un cirujano destinado en Macao calculó que solo una de cada mil sobrevivía al viaje de China a Londres. En 1833 Ward mandó cajas de vidrio selladas con helechos y musgos a Sídney. Llegaron vivas, se replantaron con especies australianas y volvieron.

El termómetro pasó de más de 30 °C en Sídney a −7 °C en el cabo de Hornos, y rozó los 40 °C frente a Río de Janeiro. Ocho meses después, cuando el barco subió por el Támesis, estaba por debajo de 4 °C. En Londres encontraron frondas sanas de un helecho coral australiano, Gleichenia microphylla. En 1842 Ward publicó lo aprendido en On the Growth of Plants in Closely Glazed Cases, con una segunda edición ilustrada en 1852, y a esas cajas se las llamó desde entonces cajas de Ward.

Lo que vino después fue más grande que su inventor. Con ellas, los humanos pasaron a ser el mayor transportador de plantas vasculares del planeta. El árbol del caucho viajó de Sudamérica a Kew y de ahí a la región malaya y a Ceilán; la quina, de Bolivia a Java y a la India. Detrás de esas rutas hay imperios y consecuencias que el libro deja para los historiadores; aquí interesa el principio, que es el de tu frasco.

Lo que prueba el frasco de Latimer, y lo que no prueba

Prueba algo importante: un sistema cerrado puede durar décadas. Ward lo vio a escala de años; Latimer, a escala de vidas. Y prueba que la luz manda: la garrafa vivía lejos de la ventana, con poco sol, y alguien la giraba.

Prueba mucho menos como regla de riego. Es un solo frasco, con una sola especie, en una casa concreta. Las guías de extensión hablan con más cautela: Missouri dice que un terrario cerrado normalmente pasa de 4 a 6 meses sin agua, y Mississippi State, que uno en equilibrio aguanta de semanas a años. La misma guía añade que un terrario suele lucir bien uno o dos años como mucho.

Y la escala importa. Treinta y ocho litros son entre trece y diecinueve veces el volumen de un frasco de 2 a 3 litros. Más aire y más tierra amortiguan los cambios; un frasco pequeño reacciona antes a un exceso de agua o a un rayo de sol. Lo que aguantó la garrafa no lo promete un frasco de cocina.

Lo que puedes llevarte a tu terrario

De Ward y de Latimer se sacan cuatro gestos que sí sirven en una mesa cualquiera:

  • Busca el equilibrio: el agua justa, la luz sin sol encima y un frasco que se observa.
  • Deja que la señal de riego la dé el vidrio, con plazos de meses como marco.
  • Gira el frasco de vez en cuando para que la planta crezca pareja, como hacía Latimer.
  • Si alguien te dice «se riega una vez al año», pregúntale por qué, y con qué frasco.
Frasco de vidrio con tapón de corcho, musgo y plantas pequeñas sobre una mesita junto a un sillón, a unos pasos de un ventanal con montañas y niebla
Un frasco con corcho en una mesita, a unos pasos de la ventana y sin sol encima.

En tu clima

La lección de Latimer, luz suave y lejos de la ventana, se aplica distinto según el lado del planeta donde vivas. Estas filas la traducen; el capítulo V trae las distancias y el XVIII el año.

México y España
Hemisferio norte: la ventana al sur da más luz. Como la garrafa, el frasco va lejos del sol directo, a más de 90 cm.
Argentina y Chile
En el sur, la ventana de más sol mira al norte, sobre todo en invierno (diciembre a febrero en el norte · junio a agosto en el sur); la garrafa de Latimer habría ido lejos de ella.
Colombia, Ecuador y Perú (sierra)
Haz la prueba de la mano en el sitio elegido: sombra de bordes borrosos, luz indirecta. Repítela al cambiar de lluvias a secas.
Trópico cálido y costa
Busca un sitio estable, lejos del vaivén entre el frío del aire acondicionado y una ventana caliente, con una luz suave como la que recibía la garrafa.

Errores frecuentes

  1. 1
    Cerrarlo y olvidarlo

    Un frasco de 2 a 3 litros reacciona antes que una garrafa de 38. Míralo a menudo las primeras semanas.

  2. 2
    Ponerlo al sol para que «funcione»

    La garrafa de Latimer recibía poco sol. En un frasco cerrado, el sol directo acumula calor dentro y puede quemar las plantas.

  3. 3
    Regar por la regla de «una vez al año»

    El plazo lo marca el vidrio: si pasa días seco o las hojas se aflojan, pulveriza poco.

  4. 4
    Tomar un caso como garantía

    Es un solo frasco; de los que murieron no hay noticia. Úsalo como inspiración.

  5. 5
    No girarlo nunca

    Latimer giraba su garrafa de vez en cuando, y el libro recoge ese gesto como útil para tu frasco.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el terrario de David Latimer?

Una garrafa de unos 38 litros con una Tradescantia, plantada en 1960 en Surrey, Inglaterra, y regada por última vez en 1972, según Snopes.

¿Cuánto tiempo lleva sin regarse?

Desde 1972, según Snopes y The Weather Channel. La última noticia pública que recogen es de 2016.

¿Qué es la caja de Ward?

Una caja de vidrio cerrada para mantener plantas vivas, ideada por el médico Nathaniel Ward tras sellar una botella en 1829. Permitió mover plantas vivas entre continentes.

¿Un terrario cerrado puede durar décadas?

Puede: la garrafa de Latimer lo demuestra. Pero la guía de Mississippi State dice que un terrario suele lucir bien uno o dos años como mucho, y el tuyo es mucho más pequeño.

¿Por qué la garrafa de Latimer no se quedó sin agua?

Porque el agua no salía: la que soltaban la tierra y las hojas se condensaba en el vidrio y volvía a caer. Lo único que entraba de fuera era la luz.

¿Qué planta tiene el terrario de Latimer?

Una Tradescantia, según Snopes. Si quieres imitarlo en España, ojo: Tradescantia fluminensis está en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, que prohíbe tenerla, venderla y regalarla; T. zebrina no figura.

Los dos tomos de Mi selva mide veinte centímetros
Mi selva mide veinte centímetros · Mundos pequeños: terrarios y kokedama

Mi selva mide veinte centímetros · Tomo I

Latimer tuvo décadas para aprender a no tocar su garrafa. El Tomo I te da un camino más corto para tu frasco: leer el vidrio cada mañana, poner la luz donde no quema, montar las capas que guardan el agua y seguir un año con el calendario de tu hemisferio, cada dato con su cita. Tu frasco empieza hoy su propia cuenta de años.

Ver el libro Los dos tomos en PDF · $7.90 USD · garantía de 14 días
O empieza por el capítulo gratis

Fuente: Mi selva mide veinte centímetros, Tomo I, cap. I (La botella de Ward), con apoyo de los caps. VI, XI y XVIII, de Emmanuel Sato. Cada dato de esta guía sale del libro, donde lleva su referencia. Actualizada el 29 de septiembre de 2026.

Sigue con estas guías

Frasco cerrado con una fitonia de venas blancas, musgo y piedritas al fondo sobre un aparador, lejos de la ventana
Guía · 7 min

Terrario cerrado: cómo funciona y cómo cuidarlo sin ahogarlo

Un terrario cerrado es un frasco con tapa donde el agua da vueltas sin salir: sube de la tierra y de las hojas, se condensa en el vidrio y vuelve a caer. Por eso se riega muy poco y el calendario lo marca el vidrio. Queda por saber qué decide si tu frasco dura meses o años.

Frasco de vidrio con tapón de corcho sobre un escritorio de madera, con una pilea de hojas plateadas, musgo y piedritas, junto a una ventana con la persiana a media altura
Guía · 5 min

Frasco para terrario: cómo elegirlo antes de comprar la planta

El mejor frasco para terrario es de vidrio transparente y sin tinte, con tapa y con una boca por la que pase tu mano cerrada; para una fitonia, de 2 a 3 litros. Puede que ya esté en tu cocina. Lo que decide la tapa, en cambio, es cuánta agua se quedará dentro.

Frasco con tapón de corcho y una fitonia de venas rosadas en una estantería blanca con libros, junto a una ventana de balcón que da a un patio, lejos del vidrio
Guía · 5 min

Dónde poner un terrario en casa, según tu ventana y tu hemisferio

¿Dónde poner un terrario? En luz brillante indirecta, fuera del rectángulo de sol: con una ventana al este, entre unos 90 cm y 1,5 m del vidrio. En el hemisferio sur la brújula se invierte, y en el trópico mandan tus ojos. Queda por saber por qué la mesa perfecta de invierno puede fallar en verano.

Frasco cerrado con fitonia y musgo junto a una pecera redonda abierta con suculentas y un cactus sobre grava, en una mesa junto a una ventana
Guía · 5 min

La diferencia entre terrario abierto y cerrado, y cuál elegir para tu casa

La diferencia entre terrario abierto y cerrado está en la boca: con tapa, el agua da vueltas dentro y el riego llega cada varios meses; sin tapa, el agua se va a la habitación y pide riegos frecuentes. Cambian también las plantas y el error que más castiga. Elegir bien empieza por tu ventana.

Mi selva mide veinte centímetros
Guías de cuidado de terrarios y kokedama →

Otras plantas de la casa