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Guía · Mi selva mide veinte centímetros

Dónde poner un terrario en casa, según tu ventana y tu hemisferio

Por Emmanuel Sato, autor de Mi selva mide veinte centímetrosActualizada el 29 de septiembre de 20265 min de lectura

¿Dónde poner un terrario? En luz brillante indirecta, fuera del rectángulo de sol: con una ventana al este, entre unos 90 cm y 1,5 m del vidrio. En el hemisferio sur la brújula se invierte, y en el trópico mandan tus ojos. Queda por saber por qué la mesa perfecta de invierno puede fallar en verano.

Frasco con tapón de corcho y una fitonia de venas rosadas en una estantería blanca con libros, junto a una ventana de balcón que da a un patio, lejos del vidrio

Por qué un terrario cerrado no va al sol

El primer impulso es el alféizar. Es una planta, y las plantas quieren sol. Tres guías que el libro sigue coinciden en lo contrario: Mississippi State pide no poner el terrario cerca de una ventana, porque la energía del sol acumula calor dentro y puede quemar las plantas; Missouri pide que ningún terrario, abierto o cerrado, reciba sol directo; y una tienda española lo resume en una imagen: el cristal hace de lupa y cuece.

La física es sencilla. En un frasco cerrado el aire caliente tiene tan poca salida como el agua. Cuánto sube la temperatura dentro de un frasco al sol no aparece medido en la búsqueda del libro. Lo más parecido que se ha medido es un auto oscuro estacionado al sol: el 80 % de su calentamiento ocurrió en los primeros 30 minutos, y bajar las ventanillas unos 4 cm no lo frenó. Lo que enseña es la velocidad, y que entreabrir puede no bastar.

Así que la pregunta útil es otra: dónde está la luz fuerte que no quema.

Dónde poner un terrario según la ventana

Para el hemisferio norte, una guía del Jardín Botánico de Nueva York describe cada orientación con distancias. La misma guía avisa que la intensidad cambia con la estación, así que estas cifras se revisan cuando el año gira. Missouri añade una regla sencilla: las plantas de luz media, cerca de una ventana con buena luz. El libro lo ordena así:

  • Ventana al sur: la de más luz. Sol directo hasta unos 60–90 cm, luz indirecta brillante hasta 1,5 m. El frasco, a más de 90 cm.
  • Ventana al este: algo de sol de mañana hasta unos 90 cm. El frasco, entre 90 cm y 1,5 m.
  • Ventana al oeste: igual que la del este, con el sol de la tarde.
  • Ventana al norte: semisombra hasta 1,5 m. El frasco, cerca.
Lámina en acuarela de una sala con una ventana soleada: un rectángulo de sol cae sobre el suelo de madera junto a la ventana, y un frasco con una fitonia descansa en una mesa baja, fuera de ese rectángulo
Lámina del Tomo I · El frasco en la mesa; el sol, en el suelo.

En el hemisferio sur, la brújula se invierte

Si vives en Santiago, Buenos Aires o Córdoba, esas orientaciones se leen al revés. La guía de vivienda del gobierno de Australia indica que las ventanas al norte reciben más sol en invierno, cuando el sol va bajo, y que las del este y el oeste reciben más en verano, a primera y última hora.

La regla práctica cabe en una línea: donde la guía de Nueva York dice «sur», tú lees «norte». Tu ventana más luminosa es la del norte, y el frasco va a más de 90 cm de ella. La ventana al sur da semisombra, y ahí el frasco puede ir cerca.

Con esa lectura, la mesa de Santiago o de Córdoba se elige igual que la de Madrid, solo que mirando al otro lado de la casa. Pero hay un tercer caso donde la brújula ayuda poco: el trópico.

En el trópico, la prueba de la mano

En Bogotá, Quito o Medellín, la brújula ayuda menos que tus propios ojos. El libro propone una prueba que no necesita aparatos. Cuando la ventana dé su luz más fuerte, interpón la palma abierta entre la ventana y el sitio donde quieres el frasco, sobre una hoja de papel blanco.

Si la mano proyecta una sombra de bordes nítidos, ahí da sol directo. Si la sombra sale borrosa, estás en luz indirecta, que es la que buscas. Repite la prueba cuando cambie la temporada de lluvias o de secas, porque la luz de la misma ventana cambia con la estación.

Esa prueba sirve en cualquier país. Lo que no resuelve es el caso contrario: la casa donde la luz no alcanza.

Terrario en un cuarto oscuro: hasta dónde llega la luz

Missouri da un margen generoso: las plantas que toleran poca luz pueden vivir hasta a unos 3 m de una ventana luminosa. Si tu ventana da poca luz, la misma guía indica completar con luz artificial de 16 a 18 horas al día.

La falta de luz tarda en verse, y se ve así: tallos que se alargan, entrenudos largos, hojas pequeñas y pálidas, todo inclinado hacia el vidrio. Se llama etiolación. Las plantas de sombra suelen estirarse poco con poca luz, así que si una fitonia se estira a la vista, le falta luz de verdad. Acércala.

El capítulo V pone números a esa luz: cuántos lux piden en interior el helecho de Boston, el potus o la zamioculca, y por qué un frasco suda más en un sitio luminoso que en uno sombrío.

La luz cambia con la estación, y el frasco también se mueve

La mesa que en invierno recibía una luz amable puede recibir sol directo una hora al día en verano, porque el sol cambia de altura y de ángulo. Si en esa época el frasco amanece empañado y sigue así por la tarde, algo le sobra: luz, calor o agua. Dale sombra y abre la tapa alrededor de una hora si hay gotas en las paredes.

El invierno trae el problema contrario. Un radiador o una estufa junto al frasco calientan una cara y dejan fría la otra, y la condensación se desordena. Aléjalo del aparato antes de sacar conclusiones del vidrio.

Díptico en acuarela: a la izquierda, un frasco con tapón de corcho y una fitonia sobre una mesa junto a una ventana con luz dorada de atardecer de otoño; a la derecha, el mismo frasco en luz fresca de primavera, con una kokedama colgada junto al marco
Lámina del Tomo I · La misma mesa, dos estaciones: la luz de la ventana cambia con el año.

Después de moverlo, dale semanas

Cada cambio de sitio es un pequeño trasplante de luz, y ese ajuste se cuenta en semanas: el ensayo que cita el libro lo siguió durante 15 en cuatro plantas tropicales de interior. Por eso conviene decidir el sitio con calma y después dejar el frasco quieto: una planta que se ve cansada la primera semana puede estar solo acostumbrándose.

Hay una excepción que no espera. Si justo después de moverlo el vidrio se empaña entero a pleno día, ese sitio tiene demasiada luz o calor, y el frasco te lo dice en horas. El calendario del capítulo XVIII recorre el año entero, estación por estación y hemisferio por hemisferio, con lo que conviene mirar en cada una. Mientras tanto, anota: una hoja con cuatro columnas, fecha, qué viste en el vidrio, qué hiciste y qué pasó después, basta para que el segundo año no empiece de cero.

En tu clima

El sitio ideal es el mismo en todas partes, luz brillante sin sol encima; cambia de qué lado de la casa está. Estas son las señales por zona; el recorrido del año está en el capítulo XVIII.

México
Hemisferio norte: la ventana al sur es la de más luz. El frasco, a más de 90 cm; en invierno, lejos de la estufa.
España
La misma brújula del norte. En invierno aparta el frasco del radiador; en verano comprueba que el sol no haya llegado a la mesa.
Argentina y Chile
Brújula invertida: el norte da la ventana más soleada, sobre todo en invierno (diciembre a febrero en el norte · junio a agosto en el sur).
Colombia, Ecuador y Perú (sierra)
Haz la prueba de la mano en cada cambio de lluvias a secas. Con noches frías, el vaho de madrugada es normal.
Trópico cálido y costa
Si el frasco pasa del fresco del aire acondicionado al calor de una ventana, el vidrio lo va a contar. Elige un sitio de temperatura pareja.

Errores frecuentes

  1. 1
    Ponerlo en el alféizar

    Un recipiente cerrado al sol puede calentarse en minutos, como un auto estacionado. Busca el sitio donde la mano hace sombra borrosa.

  2. 2
    Confundir vaho con buena señal a pleno día

    Empañado a mediodía con sol encima es calor. Dale sombra antes que agua.

  3. 3
    Llevarlo a un rincón sin luz

    Los tallos se estiran hacia el vidrio. Con poca luz, hasta 3 m de una ventana luminosa o luz artificial de 16 a 18 horas.

  4. 4
    Cambiarlo de sitio cada semana

    La planta tarda semanas en ajustarse a una luz nueva. Elige con calma y déjalo quieto.

  5. 5
    Dejarlo junto al radiador

    Una cara caliente y otra fría confunden el vaho. En invierno, lejos del aparato.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si pongo el terrario al sol?

Puede calentarse en minutos, como un auto estacionado, y el calor acumulado dentro puede quemar las plantas. Va en luz brillante indirecta.

¿A qué distancia de la ventana pongo el terrario?

Con una ventana al este, entre unos 90 cm y 1,5 m, fuera del rectángulo de sol. Con la ventana más luminosa de la casa, a más de 90 cm.

¿Puede estar lejos de la ventana?

Sí, con plantas que toleran poca luz: hasta unos 3 m de una ventana luminosa, según Missouri.

¿Cuántas horas de luz artificial necesita un terrario?

De 16 a 18 horas al día cuando la ventana da poca luz, según la guía de Missouri.

¿Qué ventana es mejor en Argentina o Chile?

La que da al norte es la de más sol, así que el frasco va a más de 90 cm de ella. La del sur da semisombra y admite el frasco cerca.

¿Cómo sé si a mi terrario le da sol directo?

Pon la mano entre la ventana y el frasco a la hora de más luz: sombra de bordes nítidos es sol directo; sombra borrosa, luz indirecta.

Los dos tomos de Mi selva mide veinte centímetros
Mi selva mide veinte centímetros · Mundos pequeños: terrarios y kokedama

Mi selva mide veinte centímetros · Tomo I

El sitio del frasco se decide una vez y se revisa cada estación. El Tomo I trae la luz de interior en números, la tabla de lux por planta, el recuadro del hemisferio sur y el calendario con columnas norte, sur y trópico, cada cifra con su fecha y su fuente. Con eso, tu ventana deja de ser una apuesta.

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Fuente: Mi selva mide veinte centímetros, Tomo I, cap. V (La luz que cabe en un frasco), con apoyo de los caps. II, IV y XVIII (Tu frasco en el año), de Emmanuel Sato. Cada dato de esta guía sale del libro, donde lleva su referencia. Actualizada el 29 de septiembre de 2026.

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