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Guía · Cosechando desde mi balcón
Raleo de frutales: quitar fruta para que madure la que queda
Por Emmanuel Sato, autor de Cosechando desde mi balcón·Actualizada el 13 de octubre de 2026·5 min de lectura
El raleo de frutales consiste en quitar frutos cuajados para que el árbol madure bien los que quedan. En el durazno (melocotonero) y la nectarina toca entre 30 y 40 días después de la plena flor; en el manzano y el peral, hasta los 45–60 días. El granado, la higuera y la guayaba se podan. ¿Cuántos aguanta el tuyo?
Qué es el raleo de frutales, y por qué se quita fruta
Una rama del durazno del balcón, a fines de la primavera, cargada de frutitos verdes que se tocan entre sí. Quitar la mitad parece un error, y es el oficio.
El Tomo I define el raleo como la «eliminación de los frutos en exceso para regular la carga». En España se llama aclareo. Empieza después del cuajado, el momento en que la flor fecundada se convierte en fruto. Sin raleo, la energía del árbol se reparte entre un centenar de frutos chicos, la rama cede bajo el peso y la floración siguiente sale corta, porque el árbol quedó agotado.
Conviene separarlo de otra caída que ocurre sola. Un frutal produce muchas más flores de las que puede sostener, y en las semanas siguientes al cuajado suelta parte de los frutos recién formados. En cierta medida es normal. El raleo viene después de esa caída, con lo que el árbol dejó colgado. La pregunta es cuánto dejar, y la respuesta se cuenta en hojas.
Raleo de árboles frutales: la cuenta de hojas
Las cifras del raleo existen, y son de hoja. El Tomo I las toma de Agustí y de Westwood:
En un árbol de maceta, la cuenta exacta importa menos que el orden: pocos frutos, bien repartidos. En la tabla de especies del Tomo I, el durazno enano 'Bonanza' lleva una nota que lo resume: raleo obligatorio.
Durazno: entre 40 y 60 hojas por fruto.
Manzano de tipo spur: unas 20.
Manzano estándar: unas 40.
Raleo de durazno y nectarina: a los 30–40 días
Contar hojas en un árbol con fruta es lento, así que las universidades lo pasan a distancias. La de Connecticut deja «aproximadamente un fruto por cada 50 hojas, o unos 15 centímetros entre duraznos». La de Georgia pide «un fruto sano y bien formado cada 15 a 20 centímetros».
El momento es corto: entre 30 y 40 días después de la plena flor. En el calendario del Tomo I eso cae en la fase de raleo: mayo–junio en el norte · noviembre–diciembre en el sur, en clima templado. Se deja el fruto sano y bien formado, y se quitan los de alrededor hasta cumplir la distancia.
La cuenta de un árbol de balcón sale corta y sale bien. Los frutos que quedan engordan, endulzan y maduran. La guía del durazno en maceta hace esa cuenta con su árbol. En la misma fase, el Tomo I pone otras tareas: forzar las yemas injertadas que ya brotaron, quitar los brotes del patrón y embolsar los frutos donde hay mosca de la fruta. El manzano tiene otro reloj y otra unidad.
Lámina del Tomo I · Raleo del durazno: un fruto por palmo, y los demás a la palma de la mano.
Raleo de manzano y peral: uno por ramillete
En el manzano, las flores salen en ramilletes, y de un mismo ramillete pueden cuajar varias manzanitas juntas. Dejarlas todas es repartir el mismo árbol entre demasiadas.
Los frutales de pepita se ralean más tarde: hasta los 45–60 días de la plena flor. Se deja uno por ramillete, y la cuenta de hojas va de 20 a 40 por fruto según el tipo de árbol. En un manzano enano de maceta, el número final es pequeño. La guía del manzano en maceta lo calcula con su árbol.
El tutor ayuda aquí también: ralear le quita peso al árbol, y el tutor sostiene el que queda. Con los cítricos la cuenta cambia de signo.
Raleo de cítricos en maceta: el árbol lo hace solo
El limonero florece blanco y, semanas después, el sustrato amanece con limoncitos verdes del tamaño de un garbanzo. Parece una alarma. Puede ser el raleo que hace el propio árbol.
En maceta, el cítrico rara vez necesita que lo ralees: se ralea solo. Si un árbol joven cuajó de más, el Tomo I aconseja quitar la mitad, en la misma fase del raleo. Lo que preocupa es otra cosa: que caigan todos. Esa caída tiene sus causas, y la guía de por qué se caen los frutos las repasa. Hay tres frutales, además, que resuelven su carga con la tijera.
Granado, higuera y guayaba: el trabajo va en la poda
Al granado, la higuera y la guayaba les basta la tijera: su carga se ordena con la poda y en otra época del año.
La higuera recibe la tijera cuando termina su cosecha, al final del verano, para que forme las yemas de flor del año siguiente; podarla en primavera es tirar los higos antes de que existan. La guayaba, tras su cosecha, se rebaja a 1–2 metros; da en madera nueva y perdona una poda fuerte. El granado lleva poca tijera. La guía de cuándo podar frutales pone a cada uno en su mes. Para los que sí se ralean, falta ajustar la fecha a tu clima y saber qué pide el árbol después.
Cuándo hacer el raleo de frutales, y qué viene después
Antes del raleo está la flor, y ahí manda la quietud: ningún trasplante y ninguna poda mientras el árbol florece y cuaja. El sustrato tampoco se deja secar esa semana, porque la sed de esos días tira lo recién cuajado y entonces no queda nada que ralear.
Las fechas de arriba son de clima templado con estaciones, y son aproximadas: el invierno tibio las adelanta y la primavera fría las retrasa. En el mediterráneo y en el árido el raleo se adelanta. En los dos trópicos, la tabla de ajustes del Tomo I deja vacía la casilla del raleo.
Después del raleo llega el engorde, que en el templado va de junio a agosto · de diciembre a febrero: el tramo de más gasto del año. El fruto que dejaste necesita riego máximo, potasio en el durazno y en el manzano, y una malla si llegan los pájaros. El raleo prepara el engorde, y el riego lo completa.
Y si el árbol acaba de mudarse con poda de raíz, el Tomo I pide quitarle la flor y los frutitos ese año, porque la energía va a la raíz.
Lo más difícil del raleo queda en la mano. Si te da pena quitar, vas bien, dice el libro.
Lámina del Tomo I · Cinco duraznos en el engorde, con la red puesta contra los pájaros.
En tu clima
El raleo sigue a la plena flor, y la plena flor llega antes con el calor. Así se mueve la fecha.
España (centro y norte), Buenos Aires, Santiago de Chile
Templado: raleo en mayo–junio · noviembre–diciembre, a los 30–40 días de la plena flor en el durazno.
Costa mediterránea de España y centro de Chile hacia la costa
Se adelanta a abril–mayo · octubre–noviembre. El durazno 'Bonanza' y el manzano 'Anna' son los de bajo frío que dan aquí.
Norte de México, noroeste argentino
Árido: raleo en abril · octubre, con la sombra de tarde que el árido pide todo el verano.
Ciudad de México
Entra en el templado por su frío nocturno de invierno: durazno de bajo frío y manzano 'Anna', con su raleo a los mismos días de la flor.
Yucatán, costas de Colombia, Bogotá y Quito
Trópicos: sin fecha de raleo en la tabla. Los cítricos se ralean solos, y guayaba, higuera y granado se podan.
Errores frecuentes
1
Dejar todos los frutos
El árbol madura canicas ácidas, carga ramas que pueden partirse y florece peor el año siguiente.
2
Ralear tarde
Pasados los 30–40 días en el durazno o los 45–60 en el manzano, el árbol ya repartió su energía entre todos.
3
Quitar los mejores
Se deja el fruto sano y bien formado, y se quitan los de alrededor hasta cumplir la distancia.
4
Ralear la higuera o el granado
Su carga se ordena con la poda, cada uno en su época.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el raleo de frutales?+
Quitar frutos recién cuajados para regular la carga: el árbol engorda y madura mejor los que quedan, la rama aguanta el peso y al año siguiente vuelve a florecer bien.
¿Cuándo se hace el raleo de frutales?+
En el durazno y la nectarina, a los 30–40 días de la plena flor; en el manzano y el peral, hasta los 45–60. En clima templado cae en mayo–junio · noviembre–diciembre.
¿Cuántos duraznos se dejan en un árbol?+
Uno cada 15 centímetros de rama, o uno por cada 40–60 hojas. La Universidad de Connecticut lo pone en unas 50 hojas por fruto.
¿Hay que ralear un limonero en maceta?+
Casi nunca: el cítrico se ralea solo. Si un árbol joven cuajó de más, el Tomo I aconseja quitar la mitad.
¿Cómo se llama el raleo en España?+
Aclareo. Es la misma operación: quitar frutos en exceso para regular la carga del árbol.
Cosechando desde mi balcón · Frutales que dan en maceta.
Cosechando desde mi balcón · Tomo I · El Árbol
Cuatro o cinco frutos grandes valen más que treinta pequeños, y esa cuenta se aprende una vez. El capítulo VI del Tomo I trae el recuadro de cuándo y cuánto ralear, del durazno a los cítricos, con sus fuentes. El XVI pone el raleo en su fase y lo mueve a cada clima, entre la flor y el engorde.
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Fuente: Cosechando desde mi balcón, Tomo I, cap. VI (Cuajado; Raleo: quitar fruta para tener fruta; Cuándo y cuánto ralear), V (patrones de manzano: el tutor), XI (higuera, guayaba y granado), XVI (fases 4, 5 y 6; ajustes por clima) y glosario (Raleo), de Emmanuel Sato. Cada dato de esta guía sale del libro, donde lleva su referencia. Actualizada el 13 de octubre de 2026.