La begonia, la echeveria y la cifra que falta
La begonia de hoja pintada también hace plantas desde la hoja; su ficha de extensión recoge la división, el esqueje de hoja y el de tallo. El libro toma el método de la violeta como punto de partida razonable para una hoja de begonia con su rabito. La hoja de Echeveria sigue otras reglas, las de una planta que guarda agua, y la cuenta Un desierto en mi ventana.
La ciencia de cómo una hoja de begonia regenera una planta se estudió en los años sesenta, y los títulos de aquellos trabajos hablan de luz, temperatura, duración del día y hormonas: los mismos mandos de cualquier esqueje. Hay también ensayos con reguladores de crecimiento en violeta, hechos en condiciones de ensayo. Lo que pasa en una cocina de Cuenca depende de tu luz, tu aire y tu hoja.
La tasa de éxito en casa, sin hormona y sin cámara, sigue sin medir, y eso incluye a la violeta. Por eso el libro propone poner varias hojas a la vez y anotar cuatro datos: la fecha, cuántas pusiste, cuántas resisten el tirón en la semana tres y cuántas sacan hojitas en la semana ocho.
El capítulo IX del Tomo I reúne en una tabla la violeta, la begonia y la echeveria, con lo que se deja de cada hoja, cómo se pone y cuánto tarda. Con dos o tres tandas tendrás la tasa de tu casa, que es la única que te importa.