Esquejes en luna creciente: tres vasos en una ventana
Una tarde de domingo, un farmacéutico jubilado corta doce tallos del mismo pothos (potus), todos de dos nudos, y los reparte en dos vasos iguales. Pega en cada vidrio una tira de cinta de papel con la fecha. Hacía cuarenta años que no preparaba un control.
En muchas casas se hace otra prueba: un tallo cortado una noche de luna creciente, porque así lo hacía la bisabuela, en un vaso junto a otros tallos cortados otro día y de otro sitio de la planta. Si uno enraíza antes, puede ser por la luna, por el tallo, por el nudo o por el día del corte. A esa prueba le falta un vaso igual que no lleve nada.
Hay además una idea del capítulo II que cambia la pregunta. El esqueje fabrica su propia señal para hacer raíz: en esquejes de petunia se midió que, al cortar, la auxina se acumula pronto en la base. Un tallo tierno de potus, cortado bajo un nudo y puesto en agua limpia, suele enraizar solo, en tres o cuatro semanas según la extensión de Wisconsin. Cualquier remedio, la luna incluida, tiene que demostrar que mejora algo que ya funciona.
Cortar en luna creciente y sembrar en menguante es una tradición que cambia de un pueblo a otro. Antes de seguirla o de dejarla, conviene ver qué se ha medido.