Por qué se arruga mi suculenta: la despensa se vacía
Tres semanas de vacaciones y nadie riega. Al volver, el cactus de la ventana está más flaco, con la piel plegada entre las costillas, y la jade de al lado tiene las hojas de abajo arrugadas a lo largo. Las dos plantas llevan tres semanas gastando lo que guardan dentro.
Una suculenta guarda agua en su cuerpo. En la jade, la echeveria o la Haworthia, la reserva está en las hojas; en los cactus, en el tallo, que hace a la vez de tronco, de hoja y de tinaja. Dentro conviven un tejido verde que hace la fotosíntesis y otro, el parénquima de reserva, que almacena el agua.
Cuando falta la lluvia, la planta vacía primero la alacena. Un fisiólogo dejó una pitahaya seis semanas sin agua: el tallo perdió un tercio del agua, casi toda del tejido de reserva, y el tejido verde apenas cambió de tamaño. La arruga es la planta gastando su reserva para proteger lo que trabaja.
Las paredes de esas células se pliegan de forma ordenada, como un fuelle, y vuelven a abrirse cuando llega el agua. Pero eso describe una clase de arruga. Para saber si es la tuya, hay que tocar.