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Guía · De una planta hice veinte
Esquejes con hojas amarillas: cómo leer el color antes de actuar
Por Emmanuel Sato, autor de De una planta hice veinte·Actualizada el 29 de septiembre de 2026·5 min de lectura
Los esquejes con hojas amarillas cuentan dos historias. Si amarillea una hoja baja y el tallo sigue firme, el esqueje paga la raíz que fabrica y basta con retirarla. Si el amarillo sube hacia las hojas de arriba y la base se ablanda, el problema empezó abajo. Entre esos dos casos caben la luz, la oscuridad y la espera.
Esquejes con hojas amarillas: el gasto de fabricar raíz
Al regar la bandeja ves que uno de los esquejes tiene la hoja de más abajo amarilla. Las de arriba siguen verdes y el tallo, derecho.
El Tomo I explica ese color con una imagen de cocina. La hoja fabrica azúcar con la luz, y ese azúcar paga la obra de la base: la raíz nace en unas pocas células, pero el esqueje entero reparte hacia allí lo que tiene. Cada hoja, además, pierde agua por sus poros, y mientras no hay raíz esa agua sale de las reservas del tallo.
Ahí está el equilibrio que describe el libro: cada hoja aporta azúcar y cuesta agua. Un esqueje sin hojas pierde poca agua y tampoco tiene con qué pagar la obra de abajo. Uno con demasiadas hojas grandes corre el riesgo de secarse antes de tener raíz. Cuanto más húmedo está el aire a su alrededor, más hojas puede permitirse.
Con esa cuenta, una hoja baja que amarillea cuando el resto del esqueje sigue firme es parte del gasto. El libro pide registrarla en el cuaderno, sin alarma. Retírala, como pide el libro con cualquier hoja amarilla, y sigue esperando.
La lectura cambia cuando el amarillo avanza y el tallo deja de estar firme.
Lámina del Tomo I · A la izquierda, una hoja baja amarilla con el tallo firme; a la derecha, el amarillo que sube con la base oscura.
Esqueje amarillo con la base blanda: cuando el problema empieza abajo
Días después, la hoja de abajo cayó y la siguiente también amarillea. Al tocar el tallo cerca de la tierra, cede.
Un amarillo que avanza hacia arriba, con la base blanda, pertenece a otra historia: la de un tejido que se estropea. El Tomo I da la señal para distinguirlo en la base: si al tacto está blanda y oscura, el esqueje se está pudriendo.
Una de las causas posibles está en el medio. Una maceta encharcada o un sustrato fino regado a diario dejan la base sin aire, y un compost salado frena el enraizamiento. Si la base está blanda, corta por encima de la parte dañada, en tejido sano, y vuelve a empezar en una mezcla ligera, húmeda y sin charco. La lectura fina de la base la desarrolla el Tomo III en su capítulo I.
Hay otro amarillo que aparece antes de que el esqueje toque la tierra.
Esquejes guardados antes de plantar: el amarillo de la oscuridad
Cortaste las puntas el viernes, las dejaste en una bolsa para plantarlas con calma el domingo y, al abrirla, las hojas tenían otro color.
En un ensayo, los esquejes de geranio guardados cuatro días a oscuras amarillearon sus hojas. En hortensia, siete días de almacenamiento a oscuras afectaron a cada variedad a su manera. La hoja necesita luz para fabricar el azúcar que alimenta la base, y a oscuras no puede hacerlo.
De ahí sale la primera regla del libro para una casa: cortar y plantar el mismo día, sin dejar los esquejes en una bolsa cerrada hasta el fin de semana. Quien produce esquejes para enviarlos tiene otro problema, y el Tomo II lo trata en su capítulo VII.
El contrario de la oscuridad tampoco es la solución, y un ensayo de 2026 lo midió.
Luz para esquejes: el amarillo por falta y por exceso
Para que cocinen más, pusiste los esquejes en el alféizar donde da el sol de la tarde. A la semana, las hojas tenían los bordes amarillos y rojizos.
En un ensayo publicado en 2026, los esquejes de hortensia que recibieron más luz sufrieron: sus hojas amarillearon y enrojecieron. Al bajar la luz a la mitad, las hojas se vieron más verdes y sanas, pero la raíz salió peor. Un mismo amarillo puede venir de la falta de luz y del exceso.
La luz que pide el Tomo I es la de una mesa junto a la ventana: clara y sin sol directo. El ensayo sitúa el techo en una planta concreta y en una cámara, y tu ventana tiene el suyo. Si las hojas amarillean y enrojecen con el sol, aparta la bandeja; si se ven verdes pero no pasa nada en semanas, puede que les falte luz.
Cuando además hay una bolsa encima, el color se vigila de otra manera.
Hojas amarillas en esquejes bajo bolsa: retirar y vigilar
Levantas la bolsa y encuentras una hoja amarilla pegada al plástico empañado, blanda al tacto.
Dentro de la bolsa o de la caja, el aire se carga de humedad y la hoja pierde menos agua; lo verás en las gotitas del plástico. A partir de ahí, el libro pide mirar: quita cualquier hoja que se ponga amarilla o blanda y revisa que la mezcla esté húmeda, sin charco.
La bolsa tampoco va al sol. En un ensayo de 1983, con la luz de aquel experimento, la tienda de plástico con aire encima fue la que dejó el aire más seco alrededor de la hoja; de ahí la prudencia de la luz clara sin sol directo.
Cuando saque una hoja nueva o aguante firme toda la tarde, la base ya bebe sola: ve abriendo la bolsa unas horas al día.
Lámina del Tomo I · Bajo la bolsa: retirar la hoja amarilla, comprobar la mezcla, esperar la hoja nueva y destapar.
Hojas enterradas, flores y puntas pardas
Al preparar el esqueje dejaste dos hojas bajo la tierra y un botón a punto de abrir. Semanas después, las enterradas se han deshecho.
Una hoja a oscuras bajo el sustrato o bajo el agua no recibe la luz con la que cocina. Por eso el libro pide quitar las hojas que quedarían enterradas o sumergidas, cortándolas a ras del tallo sin arrancar la piel, y dejar arriba unas pocas, enteras y sanas. Las flores y los botones también se quitan, porque una flor gasta sin cocinar, un razonamiento que el libro saca del modelo de los recursos.
Hay colores que cuentan otra cosa. En la cinta, la ficha de la Universidad de Wisconsin atribuye las puntas pardas de las hojas al flúor o al cloro del agua: si tus hijos de cinta enraízan en un vaso y les salen puntas marrones, piensa primero en el agua. Y apunta en el cuaderno cuántas hojas dejaste a cada esqueje, porque con dos o tres lotes sabrás cuántas prefiere tu planta.
Lámina del Tomo I · Fuera las hojas que quedarían enterradas y el botón; arriba, pocas hojas enteras y sanas.
En tu clima
La luz y el aire seco cambian con tu clima, y con ellos el color de la hoja. Cada fila da el ajuste de tu zona.
Semiárido (Monterrey, Saltillo, Piura)
El aire seco saca agua de la hoja antes de que haya raíz. Cubre el esqueje con bolsa o caja y dale luz clara, sin sol directo.
México (altiplano)
En la Ciudad de México las noches frescas frenan la base. El calor de fondo, de 18 a 24 °C para el tierno, acorta los días de sed de la hoja.
España
Con la calefacción encendida, el aire del piso se seca: cubre los esquejes con bolsa o caja y sácalos del sol directo.
Argentina y Chile
Si tu casa se enfría mucho en invierno, espera a la primavera (marzo en el norte · septiembre en el sur) o dale calor de fondo a la bandeja.
Costa húmeda (Guayaquil, Cartagena, Cancún)
El aire de la casa tira poco de la hoja y, para los esquejes fáciles, la bolsa puede sobrar. Busca un rincón fresco y sombreado.
Errores frecuentes
1
Tirar el esqueje por una hoja amarilla
Si el tallo sigue firme, es parte del gasto. Retira la hoja y espera.
2
Guardar los esquejes antes de plantarlos
Cuatro días a oscuras amarillearon los de geranio. Corta y planta el mismo día.
3
Ponerlos al sol para que cocinen
Con demasiada luz, la hortensia amarilleó y enrojeció. Luz clara, sin sol directo.
4
Dejar hojas amarillas bajo la bolsa
El libro pide quitar cada hoja amarilla o blanda y revisar que la mezcla siga húmeda, sin charco.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi esqueje se pone amarillo?+
Si amarillea una hoja baja y el tallo sigue firme, es el gasto de fabricar raíz. Si el amarillo sube y la base se ablanda, el tejido se está estropeando. La oscuridad y el exceso de luz también amarillean la hoja.
¿Hay que quitar las hojas amarillas de los esquejes?+
Sí. El libro pide retirar cualquier hoja que se ponga amarilla o blanda, también cuando los esquejes están bajo una bolsa o una caja.
¿Un esqueje con hojas amarillas puede enraizar?+
Sí, si la base sigue dura al tacto: el esqueje está vivo y puede estar enraizando. Si está blanda y oscura, corta por encima de lo dañado y vuelve a empezar.
¿El sol pone amarillos los esquejes?+
Puede hacerlo. En un ensayo con hortensia, más luz amarilleó y enrojeció las hojas, y la mitad de luz dio peor raíz. El Tomo I pide luz clara y sin sol directo, la de una mesa junto a la ventana.
¿Por qué salen puntas pardas en los hijos de la cinta?+
La ficha de la Universidad de Wisconsin las atribuye al flúor o al cloro del agua. Si enraízan en un vaso, piensa primero en el agua.
De una planta hice veinte · Esquejes, hojas y divisiones que echan raíz.
De una planta hice veinte · Tomo I, La raíz
El color de la hoja es el aviso más visible de un esqueje. El Tomo I lo lee en su capítulo IV, junto a la cuenta de cuánto cuesta cada hoja, y en el VI enseña a cuidarla bajo la bolsa, con la prueba de la tarde y la señal de salida. El cuaderno de lotes del capítulo I convierte cada hoja amarilla en un dato.
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Fuente: De una planta hice veinte, Tomo I (reedición ilustrada 2026-09-24): Prólogo; caps. I, II, IV, V, VI, VII, VIII, XI y XVIII, de Emmanuel Sato. Cada dato de esta guía sale del libro, donde lleva su referencia. Actualizada el 29 de septiembre de 2026.